“Cuando baje de peso, voy a…”

“Cuando tenga más plata, voy a…”

“Cuando termine esto, empiezo aquello…”

Si alguna vez dijiste algo así, no estás solo. Hay una costumbre muy humana de posponer la vida real para cuando lleguemos a una versión más lista, más cómoda, más aprobada de nosotros mismos.

Persona mirando por la ventana esperando

El problema es que ese momento casi nunca llega. O llega y ya no se siente como esperabas.

Porque el punto nunca fue el peso ni el dinero. Era el permiso. Y el permiso lo estabas esperando de afuera.

Eso tiene que ver con algo que en psicología se llama locus de control externo: la creencia, muchas veces inconsciente, de que tu vida avanza cuando las condiciones externas lo permiten.

Entonces esperás. Que alguien te diga que ya estás listo. Que el contexto sea el adecuado. Que ya “te lo merezcas”.

Y esa espera tiene un nombre más honesto: miedo disfrazado de precaución.

Porque en el fondo no es que el momento no haya llegado. Es que si nunca empezás, nunca podés fallar. Y eso da alivio… aunque también te paraliza.

Sobrepensar cumple exactamente esa función: te hace sentir que estás trabajando en algo cuando en realidad estás evitando arrancar. Es un mecanismo de defensa muy inteligente. Y muy caro.

El permiso que buscás no existe en ningún calendario. No lo da nadie de afuera.

Y si esperás a sentirte listo antes de empezar, vas a esperar mucho. Porque la certeza no llega antes del intento: llega durante. Muchas veces, después.

Hay un concepto que me parece más útil que “confianza en uno mismo”: autoeficacia. No es creer que sos capaz antes de intentarlo. Es descubrir que podés mientras lo hacés.

La diferencia es enorme.

Una cosa más: el patrón de esperar permiso muchas veces viene de lugares donde de chico tuviste que ganarte el derecho a existir, a opinar, a querer. Si eso resuena, esto que escribí sobre ser útil para merecer puede ayudarte a atar algunos cabos.

No necesitás estar listo.

Necesitás empezar siendo lo que sos hoy.

¿Qué es lo que estás postergando esperando el momento perfecto? ¿Qué necesitarías para empezar esta semana?

Los escritos en este blog reflejan mis experiencias personales y opiniones. No están basados en la vida de nadie en particular. Si encuentras similitudes con tu propia experiencia, es coincidencia — todos compartimos más de lo que creemos.