Siempre el mismo lugar. Siempre la misma sensación de que llegás tarde a algo que no sabés qué es.

Los sueños recurrentes no son coincidencia. Tampoco son “que comiste algo pesado”. Son el inconsciente procesando algo que la mente consciente todavía no resolvió.

Jung lo llamaba material no integrado. Los neurocientíficos hablan de consolidación emocional durante el sueño REM. Las palabras son distintas. El territorio es el mismo.

Persona durmiendo con imágenes oníricas flotando

Mi sueño recurrente durante años fue siempre el mismo: una casa que conozco pero que no existe. Pasillos que se alargan. Puertas que no abren. Yo buscando algo sin saber qué.

No me despertaba asustado. Me despertaba frustrado.

Cuando lo mencioné en terapia, la pregunta no fue “¿qué simboliza la casa?”. Fue: “¿En qué parte de tu vida sentís que buscás algo que no encontrás?”

Ahí se me apagó la luz.

La interpretación de los sueños no es un diccionario donde el agua es libertad y el fuego es pasión. Es mucho más específica que eso. Depende de quién soñó, qué está viviendo, qué evita pensar.

La pregunta útil no es qué significa la imagen. Es qué emoción quedó flotando cuando te despertaste. Esa emoción tiene algo que decirte.

Y si el patrón que aparece en sueños también aparece de día —esa sensación de buscar sin encontrar, de llegar tarde a algo, de no completar— el sueño probablemente no sea el problema. Es la señal de algo que ya está pasando.

Muchas veces lo que aparece en sueños es exactamente lo que evitamos ver despiertos. Algo de eso está en este post sobre las emociones que preferís no nombrar.

¿Qué sueño recordás de hace tiempo? ¿Con qué emoción te despertabas?

Los escritos en este blog reflejan mis experiencias personales y opiniones. No están basados en la vida de nadie en particular. Si encuentras similitudes con tu propia experiencia, es coincidencia — todos compartimos más de lo que creemos.